Elegir quién proyectará tus oficinas es una decisión que pesa durante años. La pregunta correcta no es «quién cuesta menos» o «quién amuebla mejor», sino «quién parte de la forma en que trabajamos». Ahí es donde se ve la diferencia: un método con una mentalidad, y una trayectoria que pocos equipos pueden contar.
Una conciencia: el espacio nunca es neutro
Todo nace de una convicción madurada en más de veinte años: el espacio de trabajo nunca es neutro. Habilita u obstaculiza, atrae o aleja. Una oficina diseñada por catálogo – tantos puestos, tantas salas, tantas cabinas telefónicas – a menudo obstaculiza: las salas quedan vacías, los escritorios siempre llenos, las áreas informales se convierten en almacén. Para nosotros el espacio es una palanca: proyectado sobre la base del trabajo real, hace crecer a las personas y los resultados.
Una responsabilidad: el cliente es más amplio que quien encarga
Detrás del método hay una mentalidad. Cuando proyectamos, nuestro cliente va mucho más allá de quien nos confía el trabajo: es quien habitará esos espacios cada día, aun sin conocerlo; es quien pasará por la calle y se encontrará ante una arquitectura que no había pedido; son la energía, el medio ambiente, el ecosistema sobre el que intervenimos, y las generaciones que vendrán. Ninguno de ellos nos lo pidió y, sin embargo, cada proyecto, al imponerse, quita algo a cada uno. Nuestro deber es devolver más: generar, para cada uno, más valor del que sustrae.
Un método: primero los datos, luego el espacio
No dibujamos una distribución, leemos cómo trabaja una empresa. Con entrevistas y encuestas captamos la «jornada tipo» de los equipos – concentración, colaboración, tiempo fuera de la sede – y hacemos emerger las necesidades expresadas y las latentes: es el punto de partida. Devolvemos los resultados a la dirección y, del debate sobre los datos, se define el «cómo nos gustaría trabajar»: de ahí parte el proyecto. Esas necesidades se convierten en metros cuadrados y entornos de trabajo gracias a un software propio, desarrollado sobre 2,7 millones de m² proyectados y afinado con las investigaciones de Gallup y de otros organismos internacionales; el estándar BOMA garantiza un dimensionamiento objetivo. Es nuestro método propio, el Community Based Design.
Un único interlocutor: del análisis a la entrega
ARCHIlabs reúne cuatro competencias – arquitectura, planificación de espacios, interiorismo y gestión de proyectos – y opera con un equipo multidisciplinar consolidado: arquitectos, ingenieros mecánicos y eléctricos, ingenieros estructurales, urbanistas. Esto nos permite seguirlo todo con un único interlocutor, desde el primer dato hasta la obra. Cuando el cliente lo elige, llegamos hasta la ejecución con un enfoque de diseño y construcción, con transparencia y lógica de libro abierto.
Una trayectoria que pocos equipos pueden contar
Nuestra historia en la planificación de espacios comienza en 1998 con Hewlett Packard: contribuimos a la definición de los nuevos estándares EMEA y proyectamos sus sedes en 25 países entre Europa, Oriente Medio y África. A partir de ahí, más de veinte años de proyectos para empresas como SAP – con la que firmamos el primer proyecto italiano en obtener la certificación LEED Platinum – Vodafone, Samsung, Reale Mutua, Confindustria Bergamo, EdenRED, KilometroRosso. Por toda Italia: de Milán a Bérgamo, de Turín a Padua, hasta Nápoles y Catania.
En una línea
Una conciencia sobre el espacio, un método basado en datos, un recorrido completo con un único interlocutor y una historia internacional que lo demuestra. Es la forma en que ayudamos a una empresa a trabajar mejor, a crecer y a reconocerse en sus propios espacios. Es lo que queremos decir cuando decimos your space our project.