Un proyecto de oficina no termina cuando se entregan las llaves. Un espacio se juzga por el uso real, una vez que las personas lo han vivido durante unos meses y los hábitos se han asentado. Por eso nuestro método no se detiene en la recepción: incluye una vuelta a los datos cuando ha pasado algo de tiempo.
La revisión, al año
Unos doce meses después de que las personas se instalen en el nuevo espacio, proponemos una revisión: repetimos la encuesta sobre la jornada tipo y medimos la ocupación real de las distintas áreas, y luego comparamos los resultados con el modelo previsto durante la fase de diseño. Revela qué funciona como se esperaba, qué se usa menos de lo previsto y qué ha cambiado la organización mientras tanto.
Servicios posteriores a la obra
La revisión da lugar a acciones concretas: la puesta a punto de los entornos de trabajo que no están rindiendo, la adaptación de un área a una necesidad que ha surgido, pequeñas correcciones que mantienen el espacio alineado con cómo trabaja la empresa hoy. Una oficina es un sistema vivo: crece y cambia con las personas que la usan.
Cerrar el ciclo de los datos
Medir antes y después es lo que hace verificable el método. La encuesta inicial capta cómo trabajan las personas; la revisión mide si el espacio ha cumplido su promesa, y en qué medida. Es un dato que se queda con la empresa, útil también para futuras decisiones, desde los espacios hasta el crecimiento de la plantilla.
Un único interlocutor, en el tiempo
Cuando ARCHIlabs diseña y construye con la fórmula de diseño y construcción, permanece junto al cliente incluso después de la entrega. El mismo equipo que leyó los datos, diseñó y construyó el espacio acompaña su asentamiento, con conocimiento directo de cada decisión tomada.
La entrega es el momento en que el espacio empieza a hablar. Volvemos para medirlo.